Seguro marítimo para importar un coche desde Japón o Estados Unidos: qué cubre la naviera y qué no
Cuando el coche viene de Japón, Estados Unidos o cualquier otro origen que exige cruzar el mar, el trayecto no lo conduce nadie: viaja como carga dentro de un contenedor o sobre una cubierta RoRo. Eso cambia por completo qué tipo de seguro necesita ese tramo, y es un producto muy distinto del seguro temporal que se usa para traer un coche conduciendo desde otro país europeo.
Por qué este seguro no se parece al de un trayecto por carretera
Un coche que viaja en barco no circula por sus propios medios en ningún momento del trayecto marítimo: va cargado, amarrado o metido en un contenedor, como cualquier otra mercancía. Por eso no aplica aquí la lógica de un seguro de responsabilidad civil de circulación (el que necesitarías si condujeras tú mismo el coche entre dos países europeos). Lo que cubre este tramo es un seguro de transporte de mercancías —a menudo llamado seguro de carga o seguro marítimo de mercancía—, contratado normalmente por la naviera o por el transitario que organiza la logística, no por ti como si fueras a ponerte al volante.
Quién lo contrata en la práctica
Depende de cómo hayas organizado la importación. Si trabajas con un transitario o un agente de importación que gestiona todo el proceso puerta a puerto, lo habitual es que ese seguro de carga venga incluido en su servicio o se ofrezca como una ampliación opcional sobre la cobertura básica que la naviera aplica por defecto a la mercancía. Si compras el coche directamente en una subasta japonesa o a un vendedor americano y gestionas tú mismo la logística, tendrás que verificar expresamente qué cobertura de mercancía incluye el flete marítimo contratado, porque la cobertura por defecto de muchas navieras es limitada y no está pensada para cubrir el valor real de un vehículo.
Qué suele cubrir y qué queda fuera
- Daños durante la carga y descarga del contenedor o de la cubierta RoRo, incluidos golpes por manipulación incorrecta.
- Daños por mala sujeción o amarre del vehículo dentro del contenedor durante la travesía.
- En algunas pólizas ampliadas, daños por agua de mar o condiciones meteorológicas adversas durante el trayecto.
- Normalmente NO cubre: desperfectos que ya existían antes de embarcar el coche (de ahí la importancia de documentar su estado con fotos antes del envío), averías mecánicas sin relación con el transporte, ni retrasos en la entrega salvo que se haya contratado una cobertura específica para ello.
Qué pasa cuando el coche llega al puerto español
Ahí termina la cobertura de la naviera y empieza otra fase distinta. Normalmente el vehículo se recoge en el puerto mediante una grúa o un camión portacoches hasta el centro de homologación o hasta tu garaje: en ese tramo el coche sigue sin circular por sus propios medios, así que puede seguir cubierto por un seguro de transporte terrestre contratado para ese trayecto corto. Solo si en algún momento el coche va a moverse por sí mismo —por ejemplo, para llevarlo a la ITV una vez homologado— entra en juego un seguro de circulación distinto, del tipo que se usa para trayectos conducidos, no un seguro de mercancía.
Preguntas que conviene hacer antes de contratar el transporte marítimo
- ¿El precio del flete incluye seguro de mercancía, o hay que contratarlo aparte con la naviera o con una aseguradora especializada en transporte internacional?
- ¿Cuál es el límite de indemnización de esa cobertura y responde por el valor real del vehículo o por un valor genérico por peso o volumen?
- ¿Qué franquicia se aplica en caso de siniestro, y cómo se calcula la indemnización si el coche sufre un daño parcial en lugar de una pérdida total?
- ¿Qué documentación hay que aportar para reclamar: fotos previas al embarque, informe de estado en origen, factura de compra?
- ¿En qué plazo hay que notificar un daño detectado al recibir el coche en el puerto español?
Documentar el coche con fotos detalladas justo antes de subirlo al barco —carrocería, llantas, interior, cuentakilómetros— es, aquí más que en ningún otro tramo del proceso, la diferencia entre poder reclamar con pruebas o descubrir en destino que nadie puede acreditar en qué estado salió el coche de origen.
En Caralyze coordinamos con transitarios que detallan por escrito su cobertura de mercancía marítima, para que sepas exactamente qué está asegurado durante la travesía y qué no.
